viernes, 31 de diciembre de 2010

Prejuicio e Imagen

Alguna vez se preguntaron quiénes somos? Cada uno de nosotros es alguien diferente, pero a su vez, cada uno de nosotros es para sí mismo alguien diferente. Por lo tanto, la conceptualización de quien es cada uno, debe admitir que es solo puede hacerse de forma subjetiva: yo soy, pero para otros, quizás no soy exactamente el mismo que yo creo que soy. Me ven de forma diferente. Algunas veces, porque se dejan llevar por lo que otros ven en uno, y simplemente evitan hacer un juicio propio. Otras veces, porque simplemente uno no es siempre el mismo, y por lo tanto, las diferentes situaciones vividas ante cada clase de espectador, hace que personas que tienen más o menos experiencia, y vivieron diferentes cosas, tengan conceptos diferentes de nosotros. Muchas veces, la diferencia entre los conceptos de la gente, es ínfima. Otras, la diferencia es simplemente ENORME.
Pero que sucede cuando el concepto de las personas alrededor nuestro y el nuestro sobre nuestra persona coinciden? Muestra una coherencia, constancia y equilibrio que no muchos tienen. Pero seamos francos: casi ningún caso que conocemos es así.
La mayoría de los conceptos entre las diferentes personas difieren sobre alguien, y ese alguien, coincide con solo algunos de los puntos de vista. Pero si bien no debería importarnos en lo más mínimo la mayoría de las opiniones de las personas, eso no nos hace estar por encima del resto, y tampoco hace que nosotros hayamos dejado de tener el poder de cambiar lo que más adelante ellos iban a pensar sobre nosotros. Ergo: nosotros tenemos el poder hoy de cambiar lo que ellos pueden llegar a pensar a futuro.
Es cierto: no todos estarán contentos con cada elección nuestra, pero si deberíamos siempre intentar mostrar esa temperancia, equilibrio y coherencia para lograr que a través del tiempo nuestro concepto en los demás se mantenga, pero principalmente: nuestro propio concepto. Cuando nos equivocamos haciendo algo sabiendo que no era lo correcto, genera que nosotros mismos no podamos perdonarnos por poner a los demás ante la situación que tengan q perdonarnos. Suena contradictorio? En realidad, no. La mayoría podemos soportar que nos miren mal. Pero podemos soportar que nos miren mal, teniendo razones para hacerlo, ya que nosotros mismos las generamos? Muchas veces, nos generamos una imagen, una armadura, un muro, mostrando que no nos importan esas cosas. Pero realmente es así? O simplemente preferimos tener la imagen de que no nos importa, para lograr hacer oídos sordos a lo que los demás tienen para decirnos? Generar esta imagen, este muro, es una salida mucho más rápida y fácil que hacer las cosas bien. Pero al fin y al cabo, terminamos dándonos cuenta que simplemente elegimos tener una imagen de que no nos importa, en vez que sea real.
Entonces, mientras más me pongo a meditar al respecto, me doy cuenta que a uno no debe importarle lo que piensan los demás, porque al fin y al cabo, esto es producto de lo que cada uno de ellos deciden pensar sobre otra persona. Sin embargo en la mayoría de los casos, uno podría haber evitado estos puntos de vista (no es siempre así, soy consciente de ello, pero a su vez: podría o no haber hecho algo yo para evitarlo? Puede ser que por creer que las opiniones de otros no me afectarían, por aferrarme a mi armadura, permití que las cosas empeoren?). Para lograrlo, muchas veces tendremos que lograr hacer lo correcto por más que queramos hacer algo opuesto a esto. Y otras, aún más difícil: romper un prejuicio. Pero no únicamente romper los prejuicios que otros tengan sobre nosotros, sino nosotros romper los prejuicios que nosotros mismos hayamos creado o adoptado como nuestros.
Solo de esta forma, lograremos hacer que exista concordancia, equilibrio y armonía entre las imágenes que tienen todas las personas, incluyéndonos, de uno mismo. Pero para eso, tenemos que aceptar nuestra responsabilidad: no es culpa nuestra que ellos piensen algo… pero si hemos cometido el error de darles las premisas equivocadas. Asumamos esto, y cambiémoslo.
Cómo? Tomando un control REAL de nuestra vida. Cambiando nuestra vida, para que seamos nosotros los que decidamos que hacer, que no hacer, como hacerlo, y como nos verán los demás ante cada decisión. Dificil, pero no imposible.
Se empieza por encontrar la armadura que puso cada uno.
Shine :)

JV.

3 comentarios:

Dana Belén dijo...

Coincido en casi todo. Pero de ahi a llevarlo a la practica creo que hay un abismo, no?
Si es cierto que a veces decimos que no nos importa, cuando en realidad si... Pero no siempre se puede controlar lo que los demas piensen.
Mucho mas allá de lo que vos hagas, no podes caerle bien a todos. No podes pretender que absolutamente todos te conozcan de la misma manera y piensen exactamente lo mismo de vos. Porque lo que a uno le molesta, a otro lo atrae.
Saludos.
Dana.

schamton dijo...

No nos tendria porque importar lo que piensan los demas acerca nuestro, excepto lo que piensan aquellas personas q a nosotros nos importan.

Apfel dijo...

Por qué veo los comentarios TAN tarde?
Contesto: No es que uno pueda tener control sobre lo que piensen de uno, pero sí tiene control sobre las posibilidades que les damos para que piensen. Un ejemplo muy burdo, pero para que se entienda: a uno pueden tomarlo como alguien que come extremadamente delicado y educado, o que come como un cerdo. Pero... si evita que lo vean comiendo, las personas no tiene qué pensar.
Lo mismo pasa con otras cosas... con casi todo.

Eric: Coincido, pero muchas veces la opinión de quienes nos importan se ven influenciadas por la opinión de quienes no nos importan. Si existe una discrepancia entre las imágenes que generaron el concepto de cada una, alguna de las dos se verá contaminada para bien o para mal. Preferible no dejar la posibilidad a esto.